Buenos propósitos
¡Hola, hola!
Hay cosas que nunca cambian y para buena muestra, el saludo de Plumita.
¡¡Cuánto tiempo!!
Efectivamente, llega el final del verano, se acerca ya septiembre y aquí la doña empieza con sus buenos propósitos de año escolar. Como en casi todos (no lo vamos a negar), Plumita tiene su hueco en esta lista.
No sé si lo sabréis pero el año pasado, la página web de Plumita, la que me acompañó en las opos, se cayó. Puedo recuperar todo el material pero está oculto para vosotros/as. Así que una de las cosas que quería hacer, era revivir un poco la página dándole otro enfoque. Ya no soy Plumita opositora y tampoco soy aquella persona con ganas de compartir todo el proceso en redes sociales.
Voy a empezar un poco por el principio, explicando el motivo por el cual siempre me propongo lanzar un poco Plumita y no lo consigo. Para ello, me remonto un poco al origen de la cuenta.
En el año 2015 me presento a opos por primera vez por magisterio. En aquel momento, estaba un poco colapsada ya que estaba haciendo máster y oposiciones al mismo tiempo y, aunque se puede, era un desastre tanto organizándome como poniendo en marcha algo que se llama fuerza de voluntad para estudiar, ¡jajajaja!
Ese año, en redes sociales empecé a ver a chicas (eran todas chicas) que opositaban y empezaban un poco a compartir su día a día, trucos, etc. y yo, que vivía sola y que no tenía mucha gente con la que hablar del proceso, dije… ¡pues me creo una cuenta y así también la divido de mi vida personal! Sinceramente, estar de descanso en el sofá y ver en mis RRSS a gente opositando no me molaba, así dividía los perfiles y cuando quería desconectar, desconectaba de verdad.
Poco a poco, me animé a subir alguna foto, a hablar con gentecilla del mundo opositoril y para una Plumita que vivía sola, agobiada con el estudio y la soledad que lo acompaña… pues fue una tabla de salvación. Os compartía lo bueno, lo regular y lo malo, no engañaba a nadie, opositar es una “caca” aunque a veces lo pintemos de rosa. Simplemente, intentamos hacerlo lo más entretenido posible.
Con esta cuenta fui creciendo en seguidores, conociendo a mucha gente que hoy sigue en mi vida… de hecho, hasta soy “tía” así que ya os podéis imaginar todo lo que ha supuesto este perfil en mi vida.
Seguí opositando en el 2016 para Orientación Educativa, 2018 también O.E. y en 2019 Magisterio por Educación Primaria. Fue en este año donde os contaba mi proceso de oposición, pero rara vez os pude contar lo que pasaba en el cole y eso siempre lo he hecho, separar oposiciones de colegio. Al principio era porque me sentía novata y no creía que pudiera compartir nada y ahora… porque creo que cada realidad, cada aula es un mundo y que merece su privacidad. Desde el 2019 he podido compartir algún juego que uso en el aula, alguna actividad pero me da apuro porque creo que me sigue quedando mucho por aprender y que hay experiencias que se deben quedar entre las cuatro paredes de mi aula por respeto a mi alumnado.
Además, os tengo que decir que aunque mi cuenta siempre ha sido una gozada, en el sentido de que ha sido una comunidad muy sana, empecé a ver muchos cambios en la comunidad opositoril y educativa que no me gustaron. Empecé a ver ese otro lado de las redes sociales que me empezó a dar un poco de, vamos a llamarlo, respeto. Pero, ese lado no puede ganar, ¿no?
Dicho todo esto, ¿qué hago aquí? Pues recuperar un poco a la vieja Plumita. A la que quería compartir simplemente por compartir (cosa que sigo haciendo en mi día a día en persona con mis compañeros/as), me gustaría tener los recursos que hago (que no son especialmente buenos pero a mí me sirven) organizados y, además, he pensado que si yo descargo muchas cosas de compañeros/as… igual a alguien le puede venir bien mis chapucillas.
He pensado en cómo quiero dividir esta página (blog, recursos, experiencias, metodología…), ya os digo desde ya que no hay marcas de publicar todas las semanas o todos los meses… las cosas llegarán cuando me apetezca, cuando diseñe algo o cuando tenga tiempo, pero al menos puedo decir que “he vuelto”.
Con muchísimo cariño,
Plumita Verde